Mijail Gorbachov no tuvo reparo reconocer públicamente que la intervención de Juan Pablo II fue decisiva en los acontecimientos que culminaron, en noviembre de 1989, con el derribo del muro de Berlín y con todo el sistema comunista en Europa. Nadie discute hoy que sin los viajes del Papa a Polonia no se podría haber puesto en marcha el llamado «efecto dominó», que, partiendo del ejemplo polaco, contagió a las demás naciones marxistas del entorno, incluida la Unión Soviética, y terminó con la dictadura. En el primer viaje de Juan Pablo II a Polonia, poco después de ser elegido Papa, el 2 de junio de 1979, el nuevo Papa animó a sus compatriotas a plantarle cara al tirano.
En septiembre de 1981, no por casualidad y gracias al apoyo moral y económico del Vaticano, se podía celebrar en los astilleros de Gdansk el primer congreso de un nuevo sindicato, original y extrañamente libre dentro del férreo mundo marxista. Había nacido «Solidarnosc», «Solidaridad».
Era una experiencia tan espectacular para la Polonia marxista como para el Occidente, que contemplaba asombrado cómo los obreros iban a misa y confesaban en público mientras hacían huelga para defender sus derechos. Más aún, desde aquí se veía con ojos escépticos que la Iglesia no era allí, en el «socialismo real», el «opio del pueblo», sino un motor de cambio, de revolución, de lucha por la justicia sin olvidar en ningún momento la paz ni el mensaje de la no violencia activa. Aquel fue el principio del fin del marxismo. El día en que los obreros marcharon contra los teóricos defensores del proletariado se acabó la falacia. Lo extraordinario, lo que rompía todos los esquemas hasta el momento incontestables, fue que lo hicieron entonando himnos a la Patria, a Dios, a la Virgen.
Juan Pablo II intervino no sólo en la gestación de «Solidaridad», sino en la búsqueda de apoyos internacionales políticos y económicos para conseguir que la experiencia naciente no fuera aplastada por el poder del Estado comunista. Sus siguientes viajes a Polonia sirvieron para animar a la gente en la lucha que estaba comenzando. En junio de 1983 fortalece el nuevo movimiento y esa lucha se ve apoyada por otro acontecimiento histórico, la llegada al poder en la Unión Soviética de Mijail Gorbachov en marzo de 1985. Éste decidió, el 7 de abril de ese mismo año, empezar el deshielo con la supresión de los misiles de alcance medio en Europa.
Estaba agobiado por las crecientes dificultades económicas y, también, por los problemas nacionalistas que empezaban a surgir por doquier en la Unión. Después vendrían las reuniones con Reagan para negociar el desarme y, como una puntilla, el desastre nuclear de Chernobil en abril de 1986. Amparándose en los nuevos aires que venían del amo soviético, Juan Pablo II apretó el acelerador y en su tercer viaje a Polonia, en junio de 1987, reclamó ya abiertamente la democracia. El efecto que se produjo en la nación fue inmenso. Poco antes, en enero de ese mismo año, Gorbachov había puesto en marcha la «perestroika» y la «glasnost». Desde ese momento los acontecimientos se precipitaron. En 1988 los soviéticos se retiraron de Afganistán y el 9 de noviembre de 1989 cayó el muro de Berlín, verdadero símbolo de un telón de acero que encarcelaba a Europa.
Ese 9 de noviembre significaba también el fin de la guerra fría. Gorbachov, con la extensión de su perestroika (reestructuración) fuera de las fronteras rusas, fue el encargado de relajar la presión sobre los países satélites de la antigua Unión Soviética y de facilitar la apertura a Polonia y Hungría. Una política que, junto a la glasnost (transparencia), acabó por destruirle políticamente, al no contentar ni a los ortodoxos ni a los reformistas. El golpe de Estado de 1991 fue el punto final. Admirado fuera de sus fronteras, Gorbachov recibió el Premio Nóbel de la Paz el 1990, un año después de la caída del muro. Retirado de la política, a los 73 años imparte conferencias millonarias en las que ofrece su visión del mundo.
Reagan, por su parte, que impulsó una fuerte corriente conservadora en los Estados Unidos durante su mandato de 8 años, que acabó precisamente en enero del mismo año en que cayó el muro, contribuyó al mismo tiempo a liquidar la Guerra Fría. Llegó a celebrar hasta 5 cumbres con Gorbachov, en las que se firmaron importantes acuerdos de desarme. Premonitorias fueron sus palabras dirigidas al primer mandatario ruso ante la puerta de Brandenburgo un 12 de junio del 87: “Señor Gorbachov, haga caer este muro”. También en un segundo plano de la política y afectado por el Alzheimer en la última década, fallecía el pasado 5 de junio a los 93 años de edad en su residencia de Los Ángeles.
Desde Polonia, dos destacadas personalidades, una política y la otra religiosa, estaban destinadas a ser protagonistas de la historia, entre otras cosas, por su influencia en la caída del muro de Berlín. El Papa Juan Pablo II contribuyó decisivamente a la caída del muro, al respaldar en todo momento a Lech Walesa en sus aspiraciones de hacer desaparecer el comunismo de la tierra natal de ambos y las de derribar la muralla que dividía Berlín. Walesa, también premio Nóbel de la Paz en 1983, llegó a convertirse en el primer presidente postcomunista de Polonia desde 1990 hasta 1995. Actualmente, a sus 61 años, también está retirado, lo mismo que el checo Havel, de 68 años, que se mantuvo 13 años como jefe de Estado de su país.
Por su parte, Kohl no pudo acabar de peor manera su brillante carrera política: su nombre se vio involucrado en un escándalo financiero ilegal de su partido. Repudiado por su propia gente, el hombre que se lo jugó todo a una carta en la reunificación alemana y que estuvo 16 años en la chancillería es hoy un diputado más de la Unión Demócrata Cristiana.

1: República Dominicana, México y Bahamas (25-I/1-II-1979)
2: Polonia (2/10-VI-1979)
3: Irlanda y USA (29-IX/8-X-1979)
4: Turquía (28/30-XI-1979)
5: Zaire, República del Congo, Kenia, Ghana y Alto Volta (2/12-V-1980)
6: Francia (30-V/2-VI-1980)
7: Brasil (30-VI/12-VII-1980)
8: Alemania (15/19-XI-1980)
9: Pakistán, Filipinas, Guam y Japón (16/27-II-1981)
10: Nigeria, Benin, Gabón y Guinea Ecuatorial (12/19-II-1982)
11: Portugal (12/15-V-1982)
12: Gran Bretaña (28-V/2-VI-1982)
13: Brasil y Argentina (10/13-VI-1982)
14: Suiza (15-VI-1982)
15: San Marino (29-VIII-1982)
16: España (31-X/9-XI-1982)
17: Portugal, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, El Salvador, Guatemala, Honduras, Belize y Haití (2/10-III-1983)
18: Polonia (16/23-VI-1983)
19: Francia (14/15-VIII-1983)
20: Austria (10/13-IX-1983)
21: Kairbanks, Corea, Nueva Guinea, Islas Salomón y Tailandia (2/12-V-1983)
22: Suiza (12/17-VI-1984)
23: Canadá (9/21-IX-1984)
24: España , República Dominica y Puerto Rico (10-11/13-X-1984)
25: Venezuela, Ecuador, Perú y Trinidad (25-I/6-II-1985)
26: Países Bajos, Luxemburgo y Bélgica (11/21-V-1985)
27: Togo, Camerún, República Centroafricana, Zaire, Kenia y Marruecos (8/19-VIII-1985)
28: Suiza y Lietchenstein (8-IX-1985)
29: India (31-I/10-II-1986)
30: Colombia (1/8-VII-1986)
31: Francia (4/7-X-1986)
32: Bangla Desh, Singapour, Fuji, Nueva Zelanda y Australia (18-XI/1-XII-1986)
33: Uruguay, Chile y Argentina (31-III/13-IV-1987)
34: Alemania (30-IV/4-V-1987)
35: Polonia (8/14-VI-1987)
36: USA y Canadá (10/21-IX-1987)
37: Uruguay, Bolivia, Perú y Paraguay (7/18-V-1988)
38: Austria (23/27-VI-1988)
39: Zimbawe, Botswana y Mozambique (10/19-IX-1988)
40: Francia (8/11-X-1988)
41: Madagascar, La Reunión, Zambia y Malawi (28-IV/6-V-1989)
42: Noruega, Islandia, Finlandia, Dinamarca y Suecia (1/19-VI-1989)
43: España (19/21-VIII-1989)
44: Corea, Indonesia e Isla Mauricio (6/16-X-1989)
45: Cabo Verde, Guinea Bissau, Malí, Burkina Faso y Chad (25-I/1-II-1990)
46: Checoslovaquia (21/22-IV-1990)
47: México (6/14-V-1990)
48: Malta (25/27-V-1990)
49: Tanzania, Burundi y Ruanda (1/10-IX-1990)
50: Portugal (10/13-V-1991)
51: Polonia (1/9-VI-1991)
52: Polonia y Hungría (13/20-VIII-1991)
53: Brasil (12/21-X-1991)
54: Senegal, Gambia y Guinea (19/26-II-1992)
55: Angola, Santo Tomé y Príncipe ( 4/10-VI-1992)
56: República Dominicana (9/14-X-1992)
57: Benín, Uganda y Sudán (3/10-II-1993)
58: Albania (25-IV-1993)
59: España (12/17-VI-1993)
60: México y USA (12/17-VIII-1993)
61: Lituania, Letonia y Estonia (4/10-IX-1993)
62: Croacia (10/11-IX-1994)
63: Filipinas, Sri Lanka, Papua Nueva Guinea y Australia (11/21-I-1995)
64: Polonia y República Checa (20/22-V-1995)
65: Bélgica (3/4-VI-1996)
66: Eslovaquia (30-VI-- 2-VIII-1995)
67: Suráfrica, Mozambique y Kenia (16/19-IX-1995)
68: USA (4/8-X-1995)
69: Guatemala, El Salvador, Colombia y Venezuela (5/11-II-1996)
70: Túnez (14-IV-1996)
71: Eslovenia (21/23-V-1996)
72: Alemania (21/23-VI-1996)
73: Hungría (6/8-IX-1996)
74: Francia (19/22-IX-1996)
75: Bosnia-Herzegovina (12/13-IV-1997)
76: República Checa (25/27-IV-1997)
77: El Líbano (10/11-V-1997)
78: Polonia (30-V-11-VI-1997)
79: Francia (23/24-VIII-1997)
80: Brasil (2/5-X-1997)
81: Cuba (21/25-I-1998)
82: Nigeria (21/23-III-1998)
83: Austria (19/21-VI-1998)
84: Croacia (2/4-X-1998)
85: México y USA (22/26-I-1999)
86: Rumanía (7/9-V-1999)
87: Polonia (5/17-VI-1999)
88: Eslovenia (19-IX-1999)
89: India (5/8-XI-1999)
89: Georgia (8/9-IX-1999)
90: Egipto (24/26-II-2000)
91: Jordania, Israel y Palestina (20/26-III-2000)
92: Portugal (12/13-V-2000)
93: Grecia, Siria y Malta (4/9-V-2001)
94: Ucrania (23/27-VI-2001)
95: Kazajistán y Armenia (22/27-IX-2001)
96: Bulgaria y Azerbayán (22/27-V-2002)
97: Canadá, México y Guatemala (27-VI/2-VIII-2002)
98: Polonia (16/19-VIII-2002)
99: España (3/4-V-2003)
100: Croacia (2003)
101: Bosnia y Herzegovina, (2003)
102:Eslovaquia (2003)
103:Pompeya (2003)
104:Berna (Suiza) (2004)
105:Lourdes (Francia) (2004)
106: Loreto (Italia) (2004)

Sacerdote polaco, de nombre Karol Wojtyla, elegido Papa en octubre de 1978 mientras ocupaba el puesto de cardenal-arzobispo de Cracovia; fue primer pontífice no italiano en más de cuatro siglos.
Era hijo de un oficial de la administración del Ejército polaco y de una maestra de escuela. De joven practicó el atletismo, el fútbol y la natación. Fue también un estudiante excelente, y presidió diversos grupos estudiantiles. Desarrolló, además, una gran pasión por el teatro, y durante algún tiempo aspiró a estudiar Literatura y convertirse en actor profesional.
Durante la ocupación nazi, compaginó sus estudios y su labor de actor, con el trabajo de obrero en una fábrica, para mantenerse y para evitar su deportación o encarcelamiento. Fue miembro activo de la UNIA, organización democrática clandestina que ayudaba a muchos judíos a encontrar refugio y escapar de la persecución nazi.
En tales circunstancias, la muerte de su padre le causó un profundo dolor. La lectura de San Juan de la Cruz, que entonces buscó como consuelo, y la heroica conducta de los curas católicos que morían en los campos de concentración nazi fueron decisivas para que decidiera seguir el camino de la fe. Mientras se recuperaba de un accidente, el futuro pontífice decidió seguir su vocación religiosa, y en 1942 comenzó sus estudios sacerdotales. Ordenado sacerdote el 1.º de noviembre de 1946, amplió sus estudios en Roma y obtuvo el doctorado en Teología en el Pontifico Ateneo Angelicum. De regreso a Polonia, desarrolló una doble tarea, por un lado pastoral, llevada a cabo en diversas parroquias obreras de Cracovia, y por otro lado intelectual, impartiendo clases de Ética en la Universidad Católica de Lublin y en la Facultad de Teología de Cracovia.
En 1958 fue nombrado auxiliar del arzobispo de Cracovia, a quien sucedió en 1964. Ya en esa época, era un líder visible que a menudo asumía posiciones críticas contra el comunismo y los funcionarios del gobierno polaco. Durante el Concilio Vaticano II destacó por sus intervenciones sobre el esquema eclesiástico y el texto sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo.
En 1967 el Papa Paulo VI lo nombró cardenal, y el 16 de octubre de 1978, a la edad de cincuenta y ocho años, fue elegido para suceder al papa Juan Pablo I, fallecido tras treinta y cuatro días de pontificado. De este modo, se convirtió en el primer Papa no italiano desde 1523 y en el primero procedente de un país del bloque comunista.
Desde sus primeras encíclicas, Redemptoris hominis (1979), y Dives in misericordia (1980), exaltó el papel de la Iglesia como maestra de los hombres y destacó la necesidad de una fe robusta, arraigada en el patrimonio teológico tradicional, y de una sólida moral, sin mengua de una apertura cristiana al mundo del siglo XX. Denunció la Teología de la Liberación, criticó la relajación moral y proclamó la unidad espiritual de Europa.
El 13 de mayo de 1981 sufrió un grave atentado en la Plaza de San Pedro del Vaticano, donde resultó herido por los disparos del terrorista turco Mehmet Ali Agca. A raíz de este suceso, el Papa tuvo que permanecer hospitalizado durante dos meses y medio. El 13 de mayo de 1982 sufrió un intento de atentado en el Santuario de Fátima durante su viaje a Portugal. Sin embargo, el pontífice continuó con su labor evangelizadora, visitando incansablemente diversos países, en especial los pueblos del Tercer Mundo (África, Asia y América del Sur).
Igualmente, siguió manteniendo contactos con numerosos líderes religiosos y políticos, destacando siempre por su carácter conservador en cuestiones sociales y por su resistencia a la modernización de la institución eclesiástica. Entre sus encíclicas cabe mencionar: Laborem exercens (El hombre en su trabajo, 1981); Redemptoris mater (La madre del Redentor, 1987); Sollicitudo rei socialis (La preocupación social, 1987); Redemptoris missio (La misión del Redentor, 1990) y Centessimus annus (El centenario, 1991).
Entre sus exhortaciones y cartas apostólicas destacan Catechesi tradendae (Sobre la catequesis, hoy, 1979); Familiaris consortio (La familia, 1981); Salvifici doloris (El dolor salvífico, 1984); Reconciliato et paenitentia (Reconciliación y penitencia, 1984); Mulieris dignitatem (La dignidad de la mujer, 1988); Christifidelis laici (Los fieles cristianos, 1988) y Redemptoris custos (El custodio del Redentor, 1989). En Evangelium vitae (1995), trató las cuestiones del aborto, las técnicas de reproducción asistida y la eutanasia. Ut unum sint (Que todos sean uno), de 1995, fue la primera encíclica de la historia dedicada al ecumenismo. En 1994 publicó el libro Cruzando el umbral de la esperanza.
El pontificado de Juan Pablo II no ha estado exento de polémica. Su talante tradicional le ha llevado a sostener algunos enfoques característicos del catolicismo conservador, sobre todo en lo referente a la prohibición del aborto y los anticonceptivos, la condena del divorcio y la negativa a que las mujeres se incorporen al sacerdocio. Sin embargo, también ha sido un gran defensor de la justicia social y económica, abogando en todo momento por la mejora de las condiciones de vida en los países más pobres del mundo.
Tras un proceso de intenso deterioro físico, que le impidió cumplir en reiteradas ocasiones con sus apariciones públicas habituales en la plaza de San Pedro, Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005. Su desaparición significó para algunos la pérdida de uno de los líderes más carismáticos de la historia contemporánea; para otros implicó la posibilidad de imaginar una Iglesia católica más acorde a la sociedad moderna. En cualquier caso, su muerte ocurrió en un momento de revisionismo en el seno de la institución, de una evaluación sobre el protagonismo que tiene en el mundo de hoy y el que pretende tener en el del futuro. Su sucesor, Benedicto XVI, anunció ese mismo año el inicio del proceso de beatificación de Juan Pablo II.
¿Qué es lo específico que nos enseña Jesucristo para conseguir la paz?
-Que en el mundo solo hay dos tipos de personas:
buenas y malas
¿Qué hacen los personajes de la película por la justicia y por la paz?
-Ayudar a la gente
¿Qué mueve a cada uno?
-La ganas de ayudar a la gente
¿Qué dice el Papa sobre la paz y la libertad religiosa?
-Que hay que conseguirlo
¿Tiene algo que ver el sacramento de la reconciliación con todo esto?
-Si

Desde la antiguedad, los mitos han sido relatos compuestos por acciones simbólicas que se transmitieron por generaciones para ofrecer respuestas sobre el origen del universo y del hombre, relacionándolos con dioses y mensajeros que actuaban a nombre de éstos.
Los mitos ofrecieron a las distintas culturas una visión integradora del mundo, al facilitar su percepción de los fenómenos que le parecían extraños a una creencia colectiva que dio origen a los que los acompañaron y proporcionaron la seguridad psicológica para la construcción de una identidad para la vida en comunidad.
En los mitos, algunos investigadores han señalado que los dioses suelen representar las fuerzas elementales de la naturaleza, que pueden percibir, de los cuales se derivan los fenómenos naturales que condicionaron sus vidas. Sin embargo, este postulado simplista y etnocéntrico ha ido quedando progresivamente superado para dar cuenta del mito como un especial espacio simbólico a partir del cual el ser humano puede atribuir significados (conscientes e inconscientes) a deidades, héroes y acciones míticas en estrecha relación con la vida psíquica, intersubjetiva, social y cultural. Esto quiere decir que un determinado mito puede tener relación con el proceso de madurez interno de determinada persona, pero también puede servir para generar cohesión social en una comunidad, o para legitimar determinadas estructuras de poder; no existe una explicación unívoca.
El Libro de Génesis es el "Libro de los Comienzos" en la Biblia. El Génesis, palabra griega para "Orígenes", relata la Creación de todas las cosas en seis días literales de 24 horas. La Caída de la Humanidad y la Maldición, el subsecuente Cataclismo Marino Mundial (El Diluvio de Noé), la Dispersión en Babel, y finalmente el nacimiento de la Nación Judía. Juntos, estos eventos cubren aproximadamente 2.370 años de historia de la Tierra. El libro de Génesis está dividido en dos secciones principales: (i) Los Capítulos 1-11 cubren de la Creación a la Dispersión, y (ii) Los Capítulos 12-50 cubren el nacimiento de Israel, desde el llamamiento de Abram (Abraham), hasta la muerte y sepultura de su biznieto José, en Egipto.
Libro de Génesis - El Impacto de la Ciencia Geológica Moderna
Hasta los comienzos del siglo XIX, el libro de Génesis era considerado como un relato exacto de la historia del mundo, incluyendo la reciente Creación de todas las cosas por un Dios Creador, personal, trascendente, omnipotente, omnisciente y omnipresente. Esta era la visión mundial aceptada por la mayoría de los padres fundadores de nuestras disciplinas científicas modernas.
Sin embargo, hubo un cambio de paradigma a comienzos del siglo XIX con el nacimiento del "Uniformitarismo" y la divulgación de la Teoría de la Evolución, en la forma de la Evolución Darwiniana. El cambio comenzó con la publicación de Sir Charles Lyell Principios de Geología en 1830. En este trabajo clásico, Lyell apoyó el Uniformitarismo, una teoría propuesta inicialmente por James Hutton hacia finales del siglo XVIII. El Uniformitarismo contrasta abiertamente con el "Catastrofismo" bíblico, encontrado en el relato del Diluvio en Génesis, arrojando dudas de esta manera, acerca de la veracidad de la Biblia como un todo. Además, el Uniformitarismo supone una "Tierra Vieja" contraria a la "Tierra Joven" del relato de la Creación del libro de Génesis. Lyell alegaba que su intención era "liberar a la ciencia de Moisés." Ciertamente logró su objetivo. Lyell lideró exitosamente una revolución en el pensamiento geológico, del tradicional Catastrofismo al Uniformitarismo de Hutton.
No fue sino hasta el final del siglo XX que el Uniformitarismo fue desmentido finalmente por características geológicas observadas tales como fósiles poli estratos, capas geológicas perdidas o extraviadas, falta de erosión entre capas, la deficiencia de bioturbación, superficies de fondo sin perturbación, el grado limitado de disconformidades, deformación de sedimento suave, la buena preservación de características de superficies entre las capas, etc. Aunque el Catastrofismo ha sido reivindicado por el peso de la reciente evidencia científica (incluyendo los abundantes fósiles marinos encontrados en las cimas de todas las cordilleras del mundo), muchos geólogos se aferran tenazmente al paradigma del Uniformitarismo. Y así, trágicamente, el Uniformitarismo (con su alegada Columna Geológica basada en la suposición de la uniformidad) es enseñado hoy en día como un hecho en las escuelas públicas y en los medios en general.
Libro de Génesis - El Impacto de la Ciencia Biológica Moderna
La credibilidad del Libro de Génesis no fue la única afectada por las teorías geológicas de Lyell. Su libro, indirectamente, influenció también el pensamiento biológico moderno. Principios de Geología (1830) tuvo un impacto profundo en un joven naturalista británico llamado Charles Darwin. Darwin fue inspirado por la Columna Geológica de Lyell y compartió las presuposiciones de Lyell. Esta inspiración influenció grandemente la aguda observación de Darwin de las variaciones dentro de las diferentes clases de plantas y animales. Darwin extrapoló esas variaciones con el tiempo, y produjo su trabajo clásico, Origen de las Especies, en1859. En su libro, Darwin lanza la idea de que cada especie ha evolucionado de ancestros comunes. Estos ancestros comunes evolucionaron de una serie de previos ancestros comunes, siendo el origen de todos los ancestros un inicial organismo unicelular que surgió espontáneamente, naturalmente, de materia inorgánica. De esta manera, Darwin razonó, la idea de un Dios Creador era obsoleta.
Dogmas de Fe en la Iglesia Católica
Dogma es una verdad que se apoya en la autoridad de Dios, por eso tenemos obligación de creerla.
La definición de una doctrina no es su invención, sino la declaración autoritativa de que ha sido revelada por Dios, es decir, que forma parte del conjunto de verdades que constituyen la Revelación cristiana.
Algunas veces la aparición de nuevos errores obliga a la Iglesia a definir y declarar más lo que siempre ha sido verdad, pero que las circunstancias del momento reclaman aclaración.
Los dogmas no son verdades que la Iglesia impone arbitrariamente. Son iluminaciones de la verdad objetiva. No son muros para nuestra inteligencia. Son ventanas a la luz de la verdad.
Algunos dicen: «La vida es movimiento. Estancarse es morir. Las ideas petrificadas no hacen avanzar a la humanidad». Esto es verdad sólo en parte. Hay verdades definitivas -y los dogmas lo son- que cambiarlas no es avanzar sino retroceder.
Quien quiera cambiar que «la suma de los ángulos de un triángulo vale dos rectos», no avanza, sino que retrocede al error.
El norteamericano Fukuyans, de origen japonés, pretende que la Iglesia Católica renuncie a declarar que su doctrina es la verdad absoluta, y se vuelva tolerante contentándose con ser una opinión más en la sociedad, igual que las otras.
«Ninguna verdad puede añadirse a la fe católica que no esté contenida, explícita o implícitamente, en este depósito revelado. (...) Lo único que cabe es una mayor explicación de los dogmas, pero conservando el mismo sentido, que es definitivo e indeformable una vez definido por la Iglesia».
Sí puede y debe crecer continua y armónicamente nuestro conocimiento del dogma, pasando de lo implícito a lo explícito.
Y la Iglesia, al crecer con el tiempo los conocimientos humanos, puede aprobar infaliblemente este progreso.
No es esto crear nuevas verdades reveladas: es descubrir lo que se encerraba en el viejo legado de los Apóstoles. Lo mismo que las estrellas del firmamento descubiertas últimamente existían mucho antes, pero nosotros hasta ahora no las hemos conocido.
«No podemos decir que nuestras formulaciones de fe sean las mejores posibles. Están sujetas a perfeccionamiento. Pero sin contradecir nunca u olvidar el sentido primitivo».
«Los enunciados dogmáticos, aun reflejando, a veces, la cultura del período en que se formulan, presentan una verdad estable y definitiva».
Bien sea por una declaración solemne o por la enseñanza de su Magisterio Ordinario. «Pero el ámbito de las verdades de fe es mucho más amplio que el de las verdades expresamente definidas. Hay verdades que llamamos de fe divina porque se encuentran en la Sagrada Escritura o en la Tradición, que han de ser igualmente creídas, pero que no han sido nunca definidas, como es el caso de la resurrección de Cristo. Nadie ha negado en la historia esta verdad; y por eso la Iglesia no ha sentido la necesidad de definirla».
El Depósito de la Revelación Pública acabó con la muerte del último Apóstol. Cualquier otra revelación es enteramente privada, y no puede tener valor, a no ser que esté de acuerdo con la única Revelación Pública que Dios ha hecho a los Apóstoles.
«La fe cristiana no puede aceptar revelaciones que pretenden corregir la Revelación de Cristo. Es el caso de ciertas religiones no cristianas, y también de ciertas sectas recientes».
La Revelación ha terminado pero «nosotros debemos usar nuestra inteligencia para explorar el dato revelado, deduciendo verdades que a primera vista no aparecen claramente explícitas en el mismo, pero que no por eso dejan de estar contenidas virtualmente en él. (...) La garantía de lo que así descubrimos está en la Iglesia, portadora de toda la Tradición cristiana e intérprete autorizado de la Escritura Santa. (...) Es función del Magisterio definir los contenidos de la Revelación. (...) La teología no debe suplantar al Magisterio. (...) La última palabra la tiene el Magisterio».
«Algunos teólogos que critican la doctrina del Magisterio de la Iglesia, después quieren que sus opiniones personales sean doctrina infalible».
Por eso dice el Sínodo de los Obispos de 1967: «No les corresponde a ellos la función de enseñar auténticamente».
La Conferencia Episcopal Española ha hecho una llamada a «la responsabilidad de los teólogos» para que acaten los planteamientos de la encíclica Veritatis Splendor sobre las cuestiones fundamentales de la moral y su enseñanza. En el documento titulado Nota sobre la enseñanza de la moral alude a los teólogos «que disienten públicamente de la enseñanza del Magisterio. (...) Es necesario evitar esta actitud que empobrece y esteriliza el trabajo teológico y lo vuelve contraproducente para la misión evangelizadora de la Iglesia».
«La misión del Magisterio de la Iglesia es velar para que el Pueblo de Dios permanezca en la verdad».
La Iglesia se compone de Pueblo de Dios y Jerarquía: pluralidad en los súbditos y autoridad que unifica mirando por el bien común de todos.